Abandono

y tengo frío para las amarguras
que se evaporan para no verte
y tengo frío con el respiro
de una gota destilada
y tengo tanto
que ni para volar me alcanza
y tengo tanto que un leve llanto
desata las amarras
tanto, tanto frío
que no compongo la emoción
ni el café caliente, ni una efusión
tanto que se deshace en las manos
como chocolate atemperado
tanto que ni para el hombre
soy humano
